lunes, 15 de junio de 2009

Momentos





Andaba perdida en mis pensamientos, en ese estado de amodorramiento en el que entramos a la hora de la siesta. De pronto tomé consciencia de los ruidos a mi alrededor. La música de la radio, a todo volumen, en el piso de arriba: la niña, mi hija, se está preparando para irse a la academia. La tele en el salón y mi hijo –el niño- lanzando una parrafada, de las que acostumbra, contra el mundo: una forma como otra cualquiera de descargar adrenalina y aliviar tensiones. Sólo a nuestro perrito no se le oye; lo busco con la mirada: Tsuki está plácidamente dormido en un rincón.
Y sentí una dicha difícil de explicar. Un momento único de felicidad, de paz, de serenidad… a pesar de la algarabía… ¡¡Vivimos!!

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